“La primera vuelta ha dividido al país en tres sectores que parecen incompatibles: allá en el sur tenemos una enorme población que por la dificultad de su geografía y  su altitud no ha tenido la posibilidad de nuestro norte de desarrollarse para la exportación, para la pesquería, para el algodón y el azúcar. Y entonces el sur andino y altiplánico tiene un reclamo tremendo porque son los peruanos que sufren la mayor pobreza. ¿Cómo no escuchar eso? Cuando dijeron al terminar la primera vuelta: Alan tienes que unir a todos en contra de ese 30%.Yo dije no puedo, no debo, yo soy aprista, yo no puedo hacer un frente de todos contra el 30% mas pobre del Perú, yo tengo que escuchar lo que dice esa población y proponerle las soluciones y la justicia que requiere.” 
Alan García, cierre de campaña 2da vuelta. 1ero junio 2006

Me gustaría retomar la discusión sobre la serie de artículos del “Perro del hortelano” publicados por el Presidente en el diario El Comercio, porque creo que ellos ilustran una forma intolerante y excluyente de pensar y actuar que se está volviendo un sentido común entre ciertos sectores de poder político y económico.

Considero que el problema central de la serie “El Perro del Hortelano” es que no solo se trata de una estrategia comunicativa del gobierno, sino fundamentalmente de una propuesta ideológica que se va materializando en la vida social de distintas maneras.

Considero que el problema central de la serie “El Perro del Hortelano” es que no solo se trata de una estrategia comunicativa del gobierno, sino fundamentalmente de una propuesta ideológica que se va materializando en la vida social de distintas maneras. Es decir, lo que al inicio parecía ser un espacio desde el cual el jefe de Estado podía expresar su visión personal sobre el desarrollo, se ha convertido en una plataforma desde la cual se plantean temas para que luego sean convertidos en políticas públicas. Se trataría entonces de una ideología que va teniendo manifestaciones prácticas en la política nacional a través de proyectos legislativos y en el funcionamiento del Estado en general.

De perro a perro: la evolución del discurso presidencial

Los tres artículos que hasta el momento parece tener esta serie, giran en torno a tres temas centrales: la puesta en valor de los recursos económicos del país, el rol de los actores que participan o no en ella y la función de las instituciones del Estado.

A lo largo de sus artículos es posible observar que su estrategia discursiva no consiste en discutir posturas distintas respecto al desarrollo o presentar una como la mejor, sino simplemente en tomarla, de manera marcadamente fundamentalista como la única correcta […]

Comencemos por el primer tema: para el Presidente, existe un gran número de recursos que en la actualidad están siendo desperdiciados (la Amazonía, la tierra, los recursos mineros, el mar y recursos humanos como la fuerza de trabajo y la capacidad de los alumnos) “por el tabú de ideologías superadas, por ociosidad, por indolencia o por la ley del perro del hortelano que reza: “si no lo hago yo que no lo haga nadie”. Alan García “El síndrome del perro del hortelano”. En El Comercio, Domingo 28 octubre 2007 1 El considera que la forma de aprovechar estos recursos debe ocurrir solo a través de dos principios, la propiedad privada y la inversión de grandes capitales, con los cuales se aspira a lograr un mayor crecimiento para no quedar rezagados en la competencia con países vecinos dentro de la economía mundial. A lo largo de sus artículos es posible observar que su estrategia discursiva no consiste en discutir posturas distintas respecto al desarrollo o presentar una como la mejor, sino simplemente en tomarla, de manera marcadamente fundamentalista como la única correcta: “la realidad nos dice que debemos poner en valor los recursos que no utilizamos y trabajar con más esfuerzo. (…) Esa es la apuesta del futuro y lo único que nos hará progresar” 2 Para García, debemos:

“Cambiar la actitud ante la inversión. Si el Estado quiere promover la inversión privada no puede tener como objetivo que el privado gane lo menos posible (…). En vez de exigir criterios exagerados, debe dejarse al mercado y a la competencia de los privados la fijación de estas condiciones.” 3

Pero su razonamiento respecto al libre mercado no se queda en la necesidad de un cambio de actitud. García va más allá. Dado que ya ha establecido que existe una única vía de desarrollo, puede entonces plantear una receta precisa a seguir para alcanzar el ansiado progreso. En su segundo artículo, enumera hasta 8 proyectos de ley presentados en el Congreso (y uno ya aprobado) y 14 otras propuestas que espera entregar, todas orientadas a la “puesta en valor” de determinados recursos, esto es, a darle mayores facilidades y a asegurar la infraestructura y legalidad necesaria para que los inversionistas y grandes capitales hagan crecer al país 4 . Coincido con Ubilluz 5 en que ni Lourdes Flores hubiera llevado a cabo una alianza tan evidente con el gran empresariado. Al respecto, conviene citar, dos años después, las palabras de García sobre esta candidata durante la campaña electoral:
“…la derecha, su partido y su candidata que quieren continuar el modelo neoliberal según el cual solo los grandes capitales pueden decidir cómo se gobierna en el Perú, (…) y el Estado no tiene que hacer nada sino retirarse de la producción”. (…) “Hay que responderle a esa derecha, ya estás suficientemente gorda, ya has engordado lo suficiente con el hambre del pueblo.   Nada ha chorreado ni suficientemente has compartido…” 6

Este fragmento sirve para ilustrar cómo Alan García representa también al típico político tradicional de la cultura peruana: aquel que dice una cosa en la campaña y que hace otra cuando gobierna. Ese tono agresivo, que pasó desapercibido para muchos durante la contienda electoral del 2006, el Presidente lo reserva ahora para atacar a quienes considera los enemigos del desarrollo del país, desde esta única lectura posible de la realidad. El Presidente pretende que su interpretación no es ideológica, sino que respondería a un examen desapasionado de la realidad, y que tampoco se vincula necesariamente al modelo neoliberal al que antes criticaba tan encendidamente.

Ese tono agresivo, que pasó desapercibido para muchos durante la contienda electoral del 2006, el Presidente lo reserva ahora para atacar a quienes considera los enemigos del desarrollo del país, desde esta única lectura posible de la realidad.

Lo interesante es notar que, contra el desarrollo, supuestamente estarían dos grupos de actores: los intelectuales y los agitadores y, en segundo lugar, los ignorantes. El primer grupo es descrito por el Presidente como “antiminero, pluriculturalista y patriotero”. Su argumento es el siguiente: “el viejo comunista anticapitalista del siglo XIX se disfrazó de proteccionista en el siglo XX y cambia otra vez de camiseta en el siglo XXI para ser medioambientalista” y es el que obedeciendo a ideologías engañosas, se encarga de manipular a las masas ignorantes en contra del crecimiento del país. Para el mandatario, “el perro del hortelano no sale de su pobreza intelectual ni quiere que los peruanos salgan de la pobreza material y educativa”.

En el grupo de los ignorantes manipulados se encuentran los pescadores artesanales, las comunidades campesinas, los nativos selváticos y los profesores, entre otros mencionados. Es decir, aquellos sectores más pobres o desfavorecidos por el sistema y de los cuales, en teoría, su gestión debería preocuparse. Su argumento es sorprendente en este punto: estos actores no tienen ninguna capacidad de razonamiento y son siempre engañados fácilmente e incitados a protestar contra todo, a pesar de las múltiples políticas pro-pobre del Estado, porque lamentablemente nuestra educación de “mala calidad no enseña a comprender, ni a razonar críticamente”. A pesar de esta mención a la educación, este tema no es tratado por el mandatario, como parte de lo que son las responsabilidades del Estado, sino únicamente como un recurso narrativo, que justifique su argumentación.

Es así que, en el discurso del mandatario, cualquiera que piense distinto, cualquiera que tenga una idea que no corresponda con la suya, no es analizado de acuerdo a sus motivos para oponerse sino que es adjetivado de manera simplista y agresiva, recurriendo a asociarlo con el retorno de cualquier ideología “anticapitalista” sino con el propio terrorismo.

Entonces, tenemos un discurso que victimiza a unos (como pobres ignorantes) y que culpabiliza a otros de un malestar social bastante más extendido de lo que muestran los medios de comunicación y que se manifiesta por ejemplo, en las múltiples protestas sociales que van sucediéndose en lo que va del año. Es así que, en el discurso del mandatario, cualquiera que piense distinto, cualquiera que tenga una idea que no corresponda con la suya, no es analizado de acuerdo a sus motivos para oponerse sino que es adjetivado de manera simplista y agresiva, recurriendo a asociarlo con el retorno de cualquier ideología “anticapitalista” sino con el propio terrorismo. Por lo tanto, en este discurso aprista del segundo milenio toda opinión diferente queda descalificada.

El tercer tema de esta serie de artículos tiene que ver con el rol de las instituciones, el rol del Estado. En este caso, el Presidente establece una nueva oposición: el sector empresarial vs. el aparato estatal. En su opinión, los recursos económicos del Perú no se aprovechan no solo por motivos ideológicos sino también por razones burocráticas. Es decir, los ataques del mandatario se dirigen también contra el propio aparato político institucional. El centro de estos ataques son: la burocracia estatal (obsesionada con el control total y por ello muy ineficiente), los gobiernos regionales y municipales (que concentran el poder y por ignorancia o afán de lucrar traban la inversión en sus municipios) y el Congreso (que posterga la aprobación o no le da importancia a las propuestas presentadas por el Ejecutivo). Resulta claro entonces que su discurso tiene visos cada vez más autoritarios. Lo interesante de resaltar aquí es que esta estrategia de desprestigiar (más) al Estado y especialmente al Congreso, es más relevante en el marco de la ratificación del TLC con los Estados Unidos, dado que para agilizar el proceso el Congreso le ha delegado facultades legislativas al Ejecutivo. Vuelvo a lo dicho en un inicio: lo preocupante no son solo las ideas, sino la repercusión de estas en acciones concretas en la política.

 La que se observa en esta trilogía es una nueva concepción política acerca de cómo gobernar, una ideología que quiere producir un sistema profundamente antidemocrático, que propone una única vía de desarrollo en la que se descalifica y excluye a todo el que no esté de acuerdo y en la que, se devalúa sistemáticamente el papel de las instituciones en vez de fortalecerlas

En síntesis, lo que se observa en esta trilogía es una nueva concepción política acerca de cómo gobernar, una ideología que quiere producir un sistema profundamente antidemocrático, que propone una única vía de desarrollo en la que se descalifica y excluye a todo el que no esté de acuerdo y en la que, se devalúa sistemáticamente el papel de las instituciones en vez de fortalecerlas. En términos de actores, se debe facilitar la gran inversión y minimizar “la interferencia” de un estado ineficiente en todos sus niveles, apoyar a los más pobres con programas sociales (básicamente asistencialistas) y reprimir a quienes perturban el orden.

 Importa quién lo dice pero también desdedónde lo dice

Resulta también muy interesante notar que Alan García eligió al diario El Comercio para presentar y difundir sus ideas. Es el diario más antiguo del país, encabeza un poderoso grupo de comunicación, que incluye otros diarios y canales televisivos, y es el que leen las esferas de poder económico y político. Es además el medio de referencia frente al cual el resto de la prensa informativa establece su posición. Es decir, se esperaba, como ocurrió, que otros medios editorialicen el tema, busquen especialistas para debatirlo y se generen así corrientes de opinión. Además el Presidente no eligió cualquier día para su publicación, sino el domingo, probablemente el día de mayores ventas del diario, y en el que este puede ser leído y comentado en familia o diversos grupos, generando mayor impacto.

Lo que quiero sostener es que El Comercio, diario que se pretende democrático, pluralista y neutral, ha participado desde su espacio editorial de estas ideas profundamente antidemocráticas plasmadas en la hoy conocida saga de “El perro del hortelano”. Resulta increíble pero este medio eligió el domingo siguiente a la publicación de los artículos para opinar y felicitar al mandatario: “en lo formal e ideológico, resulta gratificante asistir a lo que podríamos llamar una maduración doctrinal del pensamiento político del doctor García, matizado ahora de pragmático estadismo” 7 . El Comercio considera que los errores de su gestión pasada tuvieron que ver con su juventud y con “una línea partidaria ideológica trasnochada, en la que el estado tenía un rol preeminente”. Coincide también en que no se puede dejar de lado la ayuda social “para aquellos más deprimidos a quienes les tome mayor tiempo incluirse en esta reconversión” a la modernidad. Es decir, se debe facilitar la inversión de grandes capitales y brindar programas sociales para los más pobres (e ignorantes).

El Comercio, en efecto, participa y también se deja llevar por esta especie de “euforia intolerante” que circula estos días: “claro que hay perros del hortelano añosos, pesimistas, antimineros y seudoambientalistas, pero sobre todo de mentalidad regresiva y hasta desestabilizadora del sistema democrático. Y la manera de combatirlos es desenmascararlos y demostrar al país que el estatismo socialista es hambreador…” 8 . Dicho de otra manera, parecería que para los agitadores, solo queda la represión.

De esta manera, se toma al libre mercado como la forma natural en la que las cosas son y por lo tanto, crece la intolerancia y la postura represiva frente a todos aquellos disconformes o históricamente excluidos de la modernidad. Es decir, frente a aquellos disconformes con las propias contradicciones que el modelo genera. Cabe preguntarse quién lleva la máscara de las falsas creencias.

Entonces, vale preguntarse, ¿quién es el ventrílocuo de quién? Al comparar los discursos del jefe de Estado y el del diario, se hace evidente la alianza actual entre el Estado y los poderes económicos dominantes, representados aquí por este medio de comunicación (aunque se podrían citar otros como RPP, Expreso, etc.). Para estos, el objetivo es “desenmascarar y combatir” a quienes amenazan la democracia. La democracia no estaría constituida por la posibilidad de negociar ideas contrarias y distintos tipos de intereses en juego, sino que va solo quedando asociada de manera perversa y autoritaria con el libre mercado. De esta manera, se toma al libre mercado como la forma natural en la que las cosas son y por lo tanto, crece la intolerancia y la postura represiva frente a todos aquellos disconformes o históricamente excluidos de la modernidad. Es decir, frente a aquellos disconformes con las propias contradicciones que el modelo genera. Cabe preguntarse quién lleva la máscara de las falsas creencias.

 Pan con libertad para todos los peruanos

La creciente intolerancia como política de gobierno, expresada desde el mandatario frente a todo aquel que no coincide con su punto de vista, es preocupante dado que sus opiniones van de la mano con un represivo ejercicio de poder.

Detrás de la euforia intolerante con la que se dirige a todo el que no está de acuerdo con su postura, podrían estar los mismos miedos latentes que acompañan siempre la historia de este país: el miedo al desborde, al caos social que altere el orden de las cosas.

Entonces, ¿de qué desarrollo estamos hablando? Dicho en otras palabras, habría que cuestionarse quiénes forman ese “Perú que avanza”, -como rezan carteles del gobierno en todas partes del país-, y también hacia a dónde va, cuando el representante elegido para gobernar democráticamente al conjunto social, esto es, respetando la diversidad de opiniones, intereses y posturas que se encuentran en él, toma partido por un actor social: los grandes capitales. Preguntarse si detrás de la euforia intolerante con la que se dirige a todo el que no está de acuerdo con su postura, podrían estar los mismos miedos latentes que acompañan siempre la historia de este país: el miedo al desborde, al caos social que altere el orden de las cosas.

Como puede observarse en el epígrafe que da inicio a este articulo, el actual Presidente dijo al cierre de su campaña electoral que se preocuparía por escuchar el reclamo de los más pobres del Perú para proponerles las soluciones y la justicia que requerían. Habría que recordarle ahora que saber escuchar es poder hacerlo con quienes piensan distinto. Actualmente, pareciera que solo puede escuchar y preocuparse por aquellos que piensan igual que él.

La política la desprestigian los propios políticos que, como Alan García, tienen un discurso de campaña y otro “sin disfraz” al llegar al gobierno. O de repente todos sabemos ya que es así y a nadie le sorprende, es parte del juego. Tenemos entonces al García que ya conocíamos, antes aliado de los 12 apóstoles, ahora de los grandes capitales y de la industria extractiva, excelente orador -desbordado por lo que considera su elocuencia-, que defiende tardíamente y de manera radical un modelo que empieza a desmoronarse en otras partes del mundo, a las cuales continúa tomando como ejemplo a seguir en sus discursos.


  1. Alan García “El síndrome del perro del hortelano”. En El Comercio, Domingo 28 octubre 2007  
  2. Alan García “El síndrome del perro del hortelano”.En El Comercio, Domingo 28 octubre 2007
  3. Alan García “Receta para acabar con el perro del hortelano”. En El Comercio, Domingo 4 noviembre 2007  
  4. Son 6 ejes de propuestas: 1) reducir los controles del Estado a la inversión, 2) vender los bienes no utilizados por el Estado a inversionistas privados, 3) abrir la producción y el trabajo de áreas sin uso del territorio peruano, 4) flexibilizar los procedimientos para fomentar la inversión de grandes capitales, 5) reconocimiento al mérito para funcionarios públicos y 6) darle valor de ahorro al trabajo. 
  5.   Juan Carlos Ubilluz, “Del perreo al perro del hortelano” en diario La República 13/03/08 
  6.   Alan García, Mitin de cierre de campaña del APRA, primera vuelta, 6 de abril 2006. Archivo audiovisual de Transparencia 
  7.   ¿Cómo superar “el síndrome del perro del hortelano”? Editorial El Comercio, 04/11/08. 
  8. El perro del hortelano y la lucha contra la pobreza. Editorial El Comercio, 09/04/08